La Piedra Escrita
Piedra escrita en Cenicientos, Madrid
En un viñedo de la localidad madrileña de Cenicientos se encuentra un monumento olvidado, con un relieve y una inscripción que aún dos mil años después de su creación se resisten a casi cualquier interpretación satisfactoria. Observamos de cerca el bello enigma de Piedra Escrita.

Sabemos (nos lo han dicho de antemano), que el lugar donde se alza esta roca respira un encanto especial. Por ello decidimos emprender el camino con muy pocos datos, sabiendo lo justo y con la intención de recibir las impresiones que el paraje nos brinde, de manera natural e ingenua, sin interferir en el idioma de los lugares insólitos y sin más información de la cuenta.

Partiendo de Cenicientos (última localidad al suroeste de Madrid) vamos dejando atrás el pueblo a través de un camino apacible y sinuoso, una vereda rodeada de encinares y muros de musgo derruídos. Pronto, entre los arbustos y la jara húmeda, comienzan a aparecer aquí y allá grandes rocas con formas caprichosas. Nos da la impresión de que no es sólo la naturaleza lo que las ha esculpido. Algunas de estas rocas muestran signos de haber sido modificadas por la mano del hombre, pero desconocemos los motivos. Hemos caminado aproximadamente una hora desde Cenicientos.

Cenicientos

Vista de la localidad de Cenicientos, al fondo un mar de bruma.

 

Estamos bastante lejos del pueblo, y no hay otros núcleos cercanos. Pronto llegamos a la entrada de un viñedo pequeño y pintoresco. Nada se intuye desde fuera. Pero tras un breve ascenso entre vides y olivos, el megalito aparece ante nosotros tras un recodo de manera repentina. En una pequeña elevación del terreno, nos rodea un paraje rural y bucólico, pero con un componente inquietante: la presencia de la gran roca rompe de manera brusca la quietud del lugar. Algunos animales descansan en los prados cercanos, ajenos al mensaje petreo grabado de la gran roca. Aquí, en este rincón remoto del valle del Alberche, tenemos la sensación de estar observando un santuario olvidado, imperturbable desde hace siglos. Un lugar sagrado desde muy antiguo.

La Frontera de Lusitania y Citerior

Piedra Escrita de Cenicientos, yacimiento arqueológico, santuario romano

 

Los arqueólogos de la Comunidad se rinden ante la ‘Piedra Escrita’ de Cenicientos.
El País – Madrid, 19 de Diciembre de 1995.

Con este último titular y tras varios números informativos, concluía así el diario El País una serie de investigaciones arqueológicas. Y lo cierto es que no hay mucha información concluyente sobre este curioso monumento romano madrileño. Al menos fue así hasta que la doctora especialista en epigrafía Alicia Mª Canto visitara el lugar a instancias de sus alumnos. Su estudio en la revista Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la UAM (Nº21, 1994. pp. 271-296) es probablemente el más interesante y conciso sobre Piedra Escrita, y toda una lección de arqueología. Por lo que se concluye en el estudio, estaríamos en un lugar ceremonial, un sacellum o santuario rural consagrado a la diosa Diana/Artemisa, diosa de la caza y protectora de la naturaleza. Esta deidad era la segunda en importancia (después de Júpiter) entre los dioses de la Hispania romana.

La Piedra Escrita y los Toros de Guisando se encuentran alineados.

La Piedra Escrita y los Toros de Guisando se encuentran alineados en este mapa según la doctora de la UAM, Alicia Mª Canto. ¿Es una coincidencia o ambos monumentos (separados por 15 km) son hitos en una linea imaginaria?

 

Un dato curioso sobre la ubicación del monumento: se dice que está alineado en una linea fronteriza que dividía las provincias romanas de Lusitania y Citerior, y efectivamente comprobándolo sobre el mapa vemos que está situado exactamente en la misma vertical que los Toros de Guisando (un conjunto escultórico vetón emblemático, muy cerca de El Tiemblo, y justo 15 km al norte, en linea recta). Es muy posible que esta alineación haya sido premeditada.

La roca parece ser in situ, es decir, originaria del lugar. En un relieve dentro de una hornacina sobresalen tres figuras espectrales, mudas y desgastadas por el tiempo (y seguramente por la mano del hombre). Se dice, aunque no es una teoría definitiva, que las dos figuras de la derecha pueden ser un hombre y una mujer, que ofrecen un sacrificio a Diana/Artemisa, cubierta por una toga, a la izquierda. Tal vez fue esculpido hacia el siglo II o III d.C. En el relieve inferior (picado recientemente en casi toda su superficie) se intuyen las figuras de dos animales sacrificados en honor a la Diosa. Los animales sacrificados a Diana/Artemisa siempre debían ser blancos. La pareja de la derecha puede ser el matrimonio propietario de estas tierras, que buscaría el favor de la Diosa con la construcción de este santuario (la Diosa además tenía fama de ser propiciatoria de la fecundidad femenina).

Restos de un molino, casas y tumbas cerca del lugar

Restos de un molino, casas de un poblado del S. XVI y tumbas antropomorfas cerca del lugar

Al contrario de lo que suele suceder, las excavaciones arqueológicas no han encontrado muestras de asentamientos cercanos, pero sí, según los artículos de El País «una veintena de tumbas antropomorfas […] ruedas de molino y tejas», que serían restos de un pequeño poblado levantado en el siglo XVI y que duró hasta 1720. Según los archivos del pueblo, tenía su propia parroquia y una patrona: La Virgen de la Piedra Escrita. Es probable que llegara a la Edad Media manteniendo su carácter sagrado, aunque eso sí, convenientemente “cristianizado” alterando la inscripión exterior con una dedicatoria “A las Tres Marías”.

Observando de cerca la textura de la roca, hay quien piensa, a partir de los orificios en el exterior, que la piedra podría haber sido parte de una estructura cerrada de madera, es decir, una especie de oratorio, o quizás de algo más sencillo como un pequeño refugio de pastores. Justo a la altura de los orificios a los lados del relieve vemos como cambia la textura de la roca, como si toda la parte inferior hubiera estado más tiempo a salvo de las inclemencias del tiempo.

La huella del oso y el bosque sagrado

Piedra Escrita, diosa celta Artio y el oso

La Diosa Artio y el oso. Museo Histórico de Berna (Suiza), según P. Jenkins, op.cit., en CuPAUAM cit. lámina 5 b . Publicada por: A.M.Canto.

 

Pero aún queda un detalle oculto. Para encontrarlo debemos rodear la piedra y observar la parte trasera. Veremos una serie de oquedades excavadas de manera artificial, que aunque aparentan haber sido realizadas al azar, esconden la forma inconfundible de una huella: la huella de un oso. Según la doctora A. M. Canto, esto se confirma en el texto del agrimensor romano Latinus Togatus (siglo III): «Si en un hito divisorio o sobre una piedra natural se representara la garra de un oso, significa que comienza un bosque sagrado». Antes aún de la llegada de los romanos a Hispania, los celtas adoraban a la diosa Artio, que de hecho es la forma céltica de Diana. Artio en lengua celta significa “oso”. ¿Podría ser Piedra Escrita un lugar de adoración desde antes incluso de la creación del relieve?.

Siscinio agradece algo a la diosa Diana

A L SISC Q DUANAE – Animo libem solvit, Siscinius Q Duanae, es decir, alguien llamado Siscinio agradece algo a la diosa Diana. Encima se distingue la “cristianización” del texto: “A las tres Marías”. Interpretación por la especialista en epigrafía A. M. Canto. A la derecha, la “Huella del Oso”.

 

Estamos, en definitiva, en el bosque sagrado de Piedra Escrita, un lugar protegido por una divinidad. La diosa se paseaba por el lugar y protegía la caza, pero había una condición: según las costumbres romanas estaba prohibido pasar por la noche. Lejos de las leyes de los hombres, los últimos rayos de la tarde señalaban la cercanía de otra frontera, la de la noche. En ese momento la Piedra Escrita ya no pertenecía a este mundo: era entonces propiedad de los dioses y sus criaturas.

© Texto y fotografías: Alberto Guerra y Patrimonio Oculto.com.

DATOS DE INTERÉS

mapa de cenicientos Dónde:
 A unos 5 km al sureste de la localidad de Cenicientos. Sus coordenadas 
son 40° 14' N. y 4° 26' O, pero hemos decidido incluirlo dentro de una 
ruta con más lugares interesantes si se quieren visitar.

 Qué ver: Además del 
monumento (al sureste), en la ruta recomendada también podemos visitar 
la Peña de Cenicientos, en dirección contraria, hacia el norte. Desde 
allí podemos ver una fantástica panorámica del pueblo y las tierras del 
valle del Alberche. Con suerte, en el pueblo podremos probar uno de los 
mejores vinos de Madrid, llamado, como no, vino "Piedra Escrita". 
 
 Links y bibliografía:

La «Piedra Escrita» de Diana, en Cenicientos (Madrid), y la frontera oriental de Lusitania. A. M. Canto, CuPAUAM21, 1994. pp. 271-296.

Madrid: cuentos, leyendas y anécdotas, Volumen 1. Javier Leralta. SILEX EDICIONES, 2001. 

El misterio de Piedra Escrita http://elmisteriodepiedraescrita.blogspot.com.es/ 

Ruta propuesta: Peña de Cenicientos y Piedra Escrita

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