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El punto de
partida de esta ruta, de recorrido circular,
será el km 13 de la carretera CP-21, que une
Córdoba con Santa María de Trassierra. A nuestra
derecha vemos la Urbanización Torrehoria. Nos
situamos a la entrada de la misma e iniciamos
nuestro itinerario por una pista de tierra
que hay cerca de unas parcelas. Este camino
perteneciente a la Finca del Caño, nos va a
introducir en una de las zonas más bellas y de
mayor valor medioambiental de la Sierra de
Córdoba.
El camino toma dirección norte
haciendo un giro en dirección este, discurriendo
entre alcornoques hasta llegar al Cortijo del
Caño.
A sólo un kilómetro de distancia
encontramos una llanura con una casa casi
derruida; algo más adelante discurre el arroyo del
Molino. Lo cruzamos a su paso junto a una
Alcubilla y seguidamente vemos la Casa del Caño.
Aquí el ganado vacuno suele pastar tranquilamente
Llegamos a un cruce de caminos. Optamos
por el de nuestra izquierda que, por un espacio
abierto de grandes encinas y algunos pinos, nos
lleva a la Fuente del Elefante. Se trata de un
lugar lleno de historia. Hasta hace poco
había una escultura califal del siglo X: un
elefante en piedra que hoy se encuentra a buen
recaudo en el Museo Diocesano. El entorno
invita a la calma y la contemplación. No en
vano es denominado en textos antiguos como Valle
de las Rosas. Actualmente de la fuente sigue
manando agua, que fluye entre los restos del viejo
acueducto romano de Valdepuentes.
El
itinerario toma dirección Este, pasando una
pequeña pendiente junto a unas ruinas, y nos
dirige hacia la Casa del Coronel. Omitiendo las
desviaciones a derecha e izquierda que vamos
encontrando, el camino nos llevará, atravesando pí
nares, encinares y pastizales, hasta el arroyo
Bejarano.
Continuamos rumbo Este,
atravesando una zona de alcornoques y encinas. Al
llegar a un llano encontraremos un cruce.
Tomamos la desviación de la derecha que hace una
pequeña bajada en busca del arroyo Bejarano.
Pasando el arroyo, a nuestra izquierda se
ven las ruinas de la Casa del Bejarano y a nuestra
derecha, por una senda y a pocos metros, una
cascada donde se encuentra el Primer Venero del
Bejarano. Aquí comienza el Acueducto de
Valdepuentes. También podemos ver las ruinas
de un antiguo molino por la margen izquierda,
arroyo abajo.
Seguimos por la margen
derecha de! arroyo, por una umbría en galería
donde predominan los avellanos, dejándose ver
algún buen ejemplar de fresno, así como algunos
castaños y álamos negros. Observamos la existencia
de tabas calcáreas cuya acumulación forma
pequeñas pozas donde el agua se
remansa.
Continuamos nuestro paseo a
través de un sendero bien marcado que sigue
coincidiendo con la Vereda Pasada del Pino, junto
a diversos restos de una calzada ro mana.
A nuestra derecha observamos una gran
planicie de dehesa y pinar con varios caminos que
nos ofrecen varias opciones. Siguiendo el arroyo
San Juan llegaríamos al desierto de San Juan
Bautista; y si continuásemos por el camino
que hay junto al cruce del arroyo llegaríamos
a la Alhondiguilta y a Parrillas. Finalmente
decidimos mantener nuestro rumbo junto al arroyo
Bejarano. Nos iremos encontrando restos de
antiguas conducciones de agua que surtían a los
molinos que arroyo abajo existieron.
Seguimos sin despegamos del cauce por un
espacio umbrío en el que abundan las parras
silvestres que trepan por la arboleda. Llegamos a
un pequeño sotillo de álamo negro cerca ya de
una meseta abierta donde observamos amplias
panorámicas del río Guadiato.
Cruzamos el
cauce y tomamos la margen derecha del arroyo.
Bajamos por lo que fuera una antigua presa y
descubrimos, entre una vegetación selvática,
un salto de agua que forma una amplía charca. A
partir de este punto el arroyo comienza un
pronunciado descenso.
Ascendemos de nuevo a
la meseta y desde aquí retomamos el camino, que
describe una pequeña curva. Dejamos atrás una
bifurcación a la derecha, que se dirige a la
Finca de los Baidíos, y encontramos una
antigua presa donde se embalsaba el agua que
utilizaba un molino existente a la derecha del
camino, bajando un poco por la vaguada, y que
popularmente es conocido como El
Martinete.
Subimos para recuperar el camino
y tomar desde él una senda que aparece a nuestra
izquierda y que conduce al arroyo Bejarano. Una
vez en su orilla lo seguimos arroyo abajo. Nos
iremos encontrando con restos de viejas
construcciones. presas y algunas antiguas minas
abandonadas. La vegetación presenta aquí un
aspecto salvaje.
El camino se hace
difícil. Descendiendo poco más llegamos a la
desembocadura del arroyo en el Río Guadiato .
El bosque se abre permitiéndonos ver el valle
que el cauce describe en su recorrido. Observamos
un marcado contraste de ecosistemas, que dota a
este enclave de un atractivo y encanto
especiales.
Seguimos río abajo por un
pequeño sendero. Pasamos por la desembocadura
del arroyo del Coronel y llegamos a lo que
popularmente se conoce como Tabla de la Aldea,que
consiste en un remanso (tabla) de agua muy
frecuentado por los bañistas en verano. Y a unos
trescientos metros encontramos la desembocadura
del arroyo del Molino, donde veremos algunos
fresnos de imponente tamaño. Nos disponemos a
ascender por su margen derecha.
Aparece ante nuestros ojos un arroyo
en galería. Al avanzar nos vamos encontrando con
molinos de época árabe, entre los que destaca el
Molino del Molinillo . El caudal es considerable y
en otras épocas fue aprovechada su energía
hidráulica. Restos de conducciones y de
presas se entremezclan con una densa arboleda
en la que disfrutamos de un espacio rebosante
de verdor Pequeños saltos de agua y cascadas
alternadas con remansos dotan al lugar de un fondo
sonoro muy relajante. Más adelante la senda hace
un repecho y de repente descubrimos la
cascada popularmente bautizada como Baños de
Popea . Se trata de una gran piscina natural
rodeada de tabas, culantrillos y helechos que
otorgan a este enclave un aspecto más nórdico
que mediterráneo. Ascendemos en dirección oeste
hasta encontramos con una desviación a la
izquierda, que tomamos para llegar al
Bejarano
A unos seiscientos metros
encontraremos otro desvío a nuestra derecha. Lo
tomamos y pasamos por una zona de pinar junto a la
urbanización Campo Alegre. El recorrido
atraviesa la Nava de la Fuente del Elefante y nos
ofrece una estampa de gran belleza, que se
acentúa en la época primaveral, cuando se
encuentra cuajada de florecillas.
Recuperamos el camino por el que habíamos
venido, para llegar al Cortijo del Caño de
Escara bita.
Desde el cortijo
regresamos por el camino de la derecha (el mismo
que habíamos tomado por la mañana al comenzar el
itinerario). Pasamos el arroyo del Molino junto a
la Alcubilla y finalizamos en el punto desde
el cual partimos, junto a la carretera de
Trassierra, dando así por concluido este recorrido
circular.
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